El papel de un coach, no consiste ni en engañar, ni en venderse como un remedio mágico. Su papel trata de suplir, en la medida de la posible, el de los editores de antaño, cuando tenían tiempo de educar, aconsejar o pulir a aquellos autores por quienes sentían respeto y admiración, por atreverse a intentarlo, con honestidad y pasión. Y, sobre todo, por no abandonar aun habiendo escuchado cosas que no les gustó oír. El mensaje puede que no siempre suene agradable. Pero no es el mensajero quien ha creado las reglas.
Sobre el trabajo del coach, más allá de destacar lo mejorable, está la función de ayudar al autor a estructurar su material disponible, con absoluta confianza en su confidencialidad. Y, sobre todo, aplicar rigor técnico al servicio de apoyarle en sus dificultades creativas, profundizando en aspectos narrativos, aportando su experiencia, saber y creatividad. Siendo esos otros ojos que, con mayor objetividad, pueden ejercer una guía efectiva para conducirlo hacia el propósito final: elaborar un producto de calidad, atractivo y sugerente para las expectativas del público lector, interpretadas desde la pericia del editor.
El propósito, autor, es ayudarte a transformar esa inquietud, deseo o necesidad de escribir, en una obra sólida y con sentido. Tras años de experiencia en el entorno literario y editorial, pongo mi mirada y mis herramientas a tu servicio para ayudarte a alcanzar tus metas con éxito.
La escritura es un acto de descubrimiento. A menudo, la vocación ya está ahí, solo necesita el espacio y la orientación adecuadas para manifestarse. Por eso, mi labor no es solo técnica; es brindarte el apoyo, el aliento y la estructura necesarios para que tu voz encuentre su lugar en el papel.

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